Una versión políticamente moderna del Bicentenario
Resumen
El Twitter, una de las novedosas redes sociales, con sus 140 caracteres se volvió cada vez más popular e influyente en el mundo de las celebridades. Pero ¿puede trascender su espacio de “entretenimiento” virtual e intervenir en el campo político como una estrategia discursiva? Si en el discurso político tradicional se expone explícitamente un “yo” que apela a un “tú opositor”, en el discurso de Mauricio Macri que se plasma en el Twitter, en cambio, predomina fuertemente el modo impersonal e indirecto, se evita la dimensión polémica propia del discurso político y se acentúa la función persuasiva.
Esta nueva palabra política, que trata de evitar los tonos de la polémica, por un lado, es condicionada por los rasgos genéricos propios de la comunicación desarrollada sobre este soporte y, por el otro, es garantizada a partir de la construcción de un ethos de hombre moderno, civilizado y juvenil, que se plasma tanto en lo dicho como en el registro utilizado y en las modalidades de enunciación.
De allí que, teniendo en cuenta las tensiones que los festejos del bicentenario argentino dejaron entrever, surge un análisis interesante sobre el uso político que puede hacerse de este dispositivo discursivo virtual. Por lo tanto, hemos conformado nuestro corpus con los twitts (mensajes) escritos por Mauricio Macri desde su cuenta de Twitter (@mauriciomacri) entre los días 8 y 28 de mayo del 2010. Asimismo, estas tensiones se sintetizaron, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el momento cumbre de los festejos, cuando en la televisión podía observarse en el canal del estado, un recital de folklore –con el chaqueño Palavecino– y en otro una función de ópera en el Teatro Colón. La oposición entre estos distintos imaginarios sociales, aunque intente ser borrada o mitigada, puede leerse en los twitts de Mauricio Macri, quien indirectamente se construye como representante del polo “civilización” al presentar la reinauguración del Colón, de la que su gobierno estuvo a cargo en la última etapa de las reformas, como el único festejo válido del bicentenario argentino.
hacía falta este trabajo, qué ganas de leerlo entero o de ir a escucharte!