Creer es crear

“Una cosa es que todos mis personajes novelescos, que todos los agonistas que he creado los haya sacado de mi alma, de mi realidad íntima –que es todo un pueblo-, y otra cosa es que sean yo mismo. Porque ¿quién soy yo mismo? ¿Quién es el que se firma Miguel de Unamuno? Pues… uno de mis personajes, una de mis criaturas, uno de mis agonistas. Y ese yo último e íntimo y supremo, ese yo trascendente –o inmanente-, ¿quién es? Dios lo sabe… Acaso Dios mismo…”

Unamuno clasifica 4 posibilidades de ser:
*el que se es
*lo q los otros ven
*lo q creemos que somos
*el que se quiere ser

Todas están posibilidades confluyen en nosotros. Pero la realidad íntima, real y eterna de nuestro ser, existe en la última opción, en la realidad creativa, en el “querer ser” que moviliza nuestra energía. Este es nuestro verdadero ser real, y razón de nuestra alegría o tormento.

Todo lo demás son situaciones fenoménicas, aparenciales. Es en la creación, donde la vida se gesta. Creer es crear, porque en lo que creemos, y anhelamos, nos impulsa a crearnos, a seguir en el camino, que se renueva continuamente de lo que queremos ser. No lo que fuimos, ni lo que estamos siendo, sino algo que está adelante y que si alcanzamos, entonces aparecen nuevas cosas y “quereres seres”.

Este querer ser (o también querer no ser), que Unamuno considera nuestra realidad íntima: se descubre, se crea; en un momento, en una charla, en un paseo, en un grito… instantes que no se planean previamente, pero hacen que nuestro ser muera y renazca: un querer ser, que pasa a ser otro querer ser. Vamos aprendiendo, descubriendo, y por eso cambia nuestra fe: nuestra querer ser. Cuando llegamos a entender, ya somos lo que queremos, y no queda más vida que gestar. Esto es la muerte.

Para Unamuno, sus personajes (como también los de otros autores, como por ej. Balzac), son tan reales como cualquier persona de carne y hueso, porque crean estos momentos de realidad íntima, que no copia de ningún lado, sino que se gesta, a medida que va entendiendo estos personajes que aparecen del mundo que lleva dentro de sí.

En “tres novelas ejemplares y un prólogo” crítica las técnicas realistas, por ser justamente todo lo contrario. Para él estas son tan solo un calco de la realidad, fenoménica y aparencial.

En todos los hombre conviven las siete virtudes y los siete pecados capitales, por lo cual el verdadero escritor, solo desde el mundo que lleva dentro de sí, puede crear personajes, reales. Reales porque son nuevos, aparecen ahí, donde antes no existían, no son una copia de nada. Y son poseedores de –realidades íntimas- que el escritor no conoce de antemano, sino que se van descubriendo a la marcha de la narración en instantes, que serían imperceptibles, si como los autores realistas-impresionistas, hubiera tanta preocupación por la descripción minuciosa de detalles como el paisaje, o exteriores (como la descripción minuciosa de la ropa en La Regenta) o la preocupación por reproducir exactamente lo que está sucediendo afuera de la novela: en el “mundo real” (que para Unamuno esto sería lo fenoménico y aparencial).


Comments

  1. Quote
    José Carlos Mainer said 8 de marzo de 2009, 23:09:

    Mis reflexiones sobre Unamuno: “Abandono el socialismo, aunque no el progresismo social, y regresó a una fe voluntarista, hija del esfuerzo de creer mucho más que de la certidumbre.”

    Más de mí.

  2. Quote

    excellent writing .

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